3.8.07

¿Sueñan las pollas con vibradores eléctricos?

Algunas comparaciones son odiosas.
Las de las pollas con los vibradores, sobre todo.
¿Alguna vez han visto uno de cerca? Recuerdo mi primera experiencia como polla folladora casi novata. La chica dueña del coño húmedo, calentito y acogedor como manta de cuna de la que acababa de salir se fue al cuarto de baño, a la ducha (para qué se lavarán los coños, con lo bien que están mojados), y mi apéndice, digo, mi dueño, se puso a buscar cigarrillos en su mesita de noche. Las mesitas de noche de las mujeres son terribles. Esconden lo más abyecto de cada una. En esta en concreto, se escondía un vibrador. Color verde fosforito (¿alguien se imagina una polla teñida con semejante color? Pues, ¿por qué venden consoladores con ese aspecto?), de unos cinco cm. de diámetro y unos veintiocho de longitud. ¡Veinticinco! Con ese grosor. ¿Os podéis imaginar? Si hubiera pollas reales de esa envergadura, los hombres habrían nacido con bolsas marsupiales a lo canguro para poder sujetarlas.
Yo sólo sé que fue verla, bueno, verle, era UN consolador, y arrugarme, encogerme más dentro de mí y desear desaparecer de aquella cama donde una desaprensiva sin sensibilidad alguna respecto a los sentimientos de una pobrecilla polla novata me iba a estar comparando todo el tiempo con el engendro aquel de aspecto marciano.
Nunca entendí tanto la pregunta que Philip K. Dick le prestó a Ridley Scott para rodar Blade Runner, como aquella fatídica noche, intentando concilar el sueño en mi cama vacía, y fría, mientras me asaltabantodo el tiempo pesadillas sobre enormes consoladores eléctricos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

ERES LA POLLA
JAJAJAJAJAJAJA