Una tiene que pasar unos calores horrorosos, a veces incluso aprisionada en vaqueros, ¡con treinta grados a la sombra!
Alguien debería explicarles a los chicos en Secundaria que las pollas no estamos bien en vaqueros ceñidos, y menos en verano.
¡Que prueben ellos a vivir en una sauna y fajados cual momia!
Si no, una tiene que soportar baños en el mar…brrr…Paso de estar asada a estar encogida, arrugadita y deseando que me tumben al sol. Y si encima el adosado que nos baña tiene la idea de usar esos bañadores profesionales, los que antes se llamaban meybas…¡ni te cuento! ¡Eso escuece! Agua de mar salada y fría y esa lycra oprimiendo a cualquier pobrecita polla por todas partes… Más que arrugarme, a una le apetece desaparecer. Pero todo lo anterior, aunque roce la tortura y las pollas del mundo libre estemos deseando que Amnistía Internacional funde sección de Pollas por la Paz, no tiene ni punto de comparación con lo que verdaderamente hace sufrir a una polla en verano: ¡
Los escotes, las minifaldas, esas piernas kilométricas, esos tangas, esos shorts, esos morenos que pintan de nácar las pieles tostaditas al sol y que están pidiendo humedad…! Ay, ay, qué duro es ser polla en verano. ¿Veis? Otra vez estoy sudando. Y menos mal que mi adosado suele llevar boxers.
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3 comentarios:
Pues en invierno también es duro !!! Vivan las pollas !!!
Esta polla-reportera anotará informar de las vicisitudes de las pollas en otoño, invierno y primavera.
Y pedirme una pizza cuatro estaciones para acompañarlo todo.
siiiii, estaremos atentos a las noticias.
Por fin, noticias fálicas, las pollas las necesitábamos !!!
Gracias !!!
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