
Este post va dedicado a un gran amigo de las pollas oprimidas del mundo: Iconoclasta.
He leído un comentario sobre El pensador de Rodin en su blog, y no he podido apenas concentrarme en sus palabras, y mira que el tío escribe como si lo hiciera con una mano en la polla permanentemente, de bien que lo hace.
La imagen me ha fascinado durante un buen rato.
Claro que la había visto antes: en la Educación General Póllica, en la clase de Historia del Desnudo.
Pero nunca me había dado cuenta de su verdadero significado.
¿El pensador?
El título se lo puso algún catedrático impotente de la Universidad, ¿a que si?
Yo he descubierto en qué piensa esta estatua.
Está pensando en cómo diantres va a poder levantarse con la erección que tiene entre las piernas y toda la sala llena de mujeres admirando sus músculos.
Elogio a la erección inoportuna, lo hubiera titulado yo.
Pero, claro, sólo soy una polla con poco juicio y a la que le quedó para setiembre aquella asignatura.
3 comentarios:
Para serte sincero, y sin ánimo de echar por la borda tan elevados pensamientos, creo que su problema es otro muy diferente: cómo ocultar la nimiedad de su miembro ante una inesperada concurrencia femenina y tras tanta exhibición musculosa; a una erección siempre se le puede sacar partido o al menos una salida con humor; a una carencia sólo queda llevarla con dignidad o caer en la vergüenza que me temo es el caso de tan meditabundo personaje.
Jajaja...
tu opción es más probable que la mía, seguro.
Una, que siempre quiere pensar lo mejor de las demás compañeras pollas.
Gracias por esa dedicatoria, Webmiss, he llegado un tanto tarde entre vacaciones y otras historias que han ocurrido, pero llegó la normalidad ¿o mediocridad? no sé...
Genial este diaria, bella escritora.
Besos.
Buen sexo.
Iconoclasta
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